Se acabó. Adiós al récord de una temporada invicta, de una manera cruel pero justa, justa para un entrenador que ya ha colmado la paciencia de la afición, un entrenador que día tras día, partido tras partido, alineación tras alineación, ha demostrado que no es para este Barcelona, ni para ningún equipo grande, debo añadir. Justa para una directiva que se ha encargado de fichar a base de talonario, de dejar olvidada la cantera, de no fichar recambios adecuados para los pesos pesados del vestuario, de dejar que el eterno rival se refuerce con jugadores 'made in Barca', de desperdiciar el jugador más talentoso de los últimos 10 años, de convertirnos en el Barcelona de Gaspart. Y justa para unos jugadores que no están para vestir la camiseta blaugrana. Justísima.
Ahora toca reflexionar, si realmente conviene seguir con este entrenador como director del nuevo proyecto. Si bien es cierto que cuando pidió fichajes no le trajeron lo que pidió (pidió a Iñigo Martínez y le terminaron trayendo a Yerri Mina, con los resultados que ya hemos visto), y que tuvo que lidiar con la traumática salida de Neymar, pero por el momento en la mayoría de momentos claves de la temporada ha dejado mucho que desear. Tanto en la supercopa, como en la eliminatoria contra la Roma, el segundo clásico contra el Madrid, y el partido contra el Levante, el equipo exhibió una falta de intensidad y de compromiso alarmante y se vió desbordado por el rival en el mediocampo, y todo esto unido a la falta de calidad de varios jugadores de la plantilla como Paulinho, Digne, Yerry Mina, Aleix Vidal, André Gomes, y la falta de oportunidades a jugadores como Dennis, Paco Alcácer y Dembelé, siendo este ultimo caso especialmente delicado por la cantidad de dinero pagado por el jugador y por las expectativas generadas por el fichaje; todo esto lleva a la conclusión que es necesario un cambio de entrenador, y una renovación profunda de la plantilla. Si seguimos así, cuando se vaya Messi no va a quedar absolutamente nada a qué aferrarnos.
Queda esperanza, en la figura de Coutinho, en los destellos de Dembelé, en la paciencia de Dennis, y sobretodo en el genio de Messi, aún hay luz al final del túnel, pero dependerá mucho de los fichajes y las decisiones que tomará la directiva en las próximas semanas. Esto es fútbol, y las cosas cambian de un momento al otro, pero de momento el futuro se ve gris... muy gris.

Comentarios
Publicar un comentario