Salió el Barcelona victorioso del campo del siempre difícil campeón italiano, el Milán, y sin embargo, nos quedamos con la sensación de un equipo frágil en defensa, que aun no esta al 100%, y que pasan las fechas y no logra meter esa velocidad de crucero que, en cambio, su eterno rival si tiene. Los defensas no tienen esa punta de velocidad que hacían del Barcelona un equipo que funcionaba casi por inercia, ahora llegan una milésima de segundo mas tarde, las piernas pesan mas y, por eso, conceden mas goles y les llegan con mucha mas facilidad que de antaño. Un equipo campeón no puede tener esas fallas en la retaguardia como en el primer gol del Milán en el cual Ibra se quita la marca de Puyol con una facilidad pasmosa, o el rechace de Mascherano en el segundo gol que cae en poder de Boateng. No señores, hay muchísimo que mejorar y poco tiempo para hacerlo. Si el Barcelona quiere ganar, o por lo menos empatar, el clásico del 10-D, mucho tendrá que trabajar Pep en trabajo táctico, trabajo físico, y sobretodo concentración, ya que el equipo ha mostrado lagunas preocupantes en ciertos periodos del partido.
No es el mismo Milán del mejor Schevchenko, del mejor Kaka, del mejor Inzaghi, del mejor Nesta, y sin embargo han hecho sufrir de lo lindo al Barcelona, así que toca corregir errores y hacer autocrítica, que esta victoria ha sido de todo menos victoria de campeón.
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